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La discapacidad psicosocial es la que se puede derivar de una enfermedad mental, que tiene factores bioquímicos y genéticos, donde los síntomas se presentan por lo general en la adolescencia, no está relacionada con la discapacidad intelectual. La discapacidad psicosocial puede ser temporal o permanente y se convierte en una condición de vida.
La enfermedad mental afecta la forma de pensar, los sentimientos, el humor, la habilidad de relacionarse con otros y el funcionamiento diario de una persona. Así como la diabetes es un trastorno del páncreas, la enfermedad mental es un trastorno cerebral que a veces disminuyen la capacidad que tienen las personas para afrontar las demandas ordinarias de la vida. Entre las enfermedades mentales que pueden derivan en una discapacidad psicosocial temporal o permanente, se encuentran: depresión mayor, trastorno bipolar, obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno de ansiedad, trastorno de pánico, estrés post-traumático (PTSD por sus siglas en inglés), trastorno fronterizo, esquizofrenia, trastorno esquizo afectivo y trastorno dual (que es una de estas enfermedades con adicción).
Cuales son los signos de alarma:
• Duermen demasiado o casi no duermen.
• Comen compulsivamente o dejan de comer.
• Se aíslan.
• Perdidas de amistades y/o aislamiento.
• Dejan de disfrutar las cosas que antes les gustaban.
• Baja de calificaciones o de productividad.
• Exceso de actividad o apatía.
• Regalan sus pertenencias.
• Pensamientos recurrentes de grandeza o desvalorización.
• Angustia o temor sin razón aparente.
• Pensamientos de muerte.
• Cambio radical en su personalidad.
• Dolores de cabeza, estomacales o inespecíficos frecuentes sin razón médica.
La psicosis puede presentarse en estas enfermedades, es cuando hay un proceso en que se altera la personalidad de una manera insospechable, se alejan de la realidad, entran a un mundo de delirios (pensamientos irreales, frecuentemente de persecución) y de alucinaciones que pueden ser auditivas, visuales, táctiles y olfativas (escuchan, ven, sienten y/o huelen cosas que no existen). Se ven afectada su capacidad de razonar, pensar, formular ideas, de recordar o concentrarse.
La familia muchas veces trata de hacerlo entrar en razón infructuosamente, ya que solo ellos ven, sienten, escuchan lo que su cerebro esta fabricando y los que estamos externos no lo comprendemos porque nos es inexistente. Es como la describen muchas familias: “Una pesadilla en vida”. Estos estados no son exclusivos de la esquizofrenia, se puede presentar en otras enfermedades. ¿Qué hacer cuando un estado psicótico se presenta en un ser querido? Buscar ayuda, nadie puede manejar esta devastadora crisis por sí solo. Tenemos instituciones gubernamentales y privadas que dan servicios psiquiátricos que pueden apoyar y se debe acudir al especialista. También es importante buscar apoyo para la familia y el usuario a través de una institución como lo es Voz Pro Salud Mental. La buena noticia sobre las enfermedades mentales es que su recuperación es posible y no siempre deriva en una discapacidad psicosocial.
Las enfermedades mentales pueden afectar a cualquier persona, sin importar su edad, raza, religión o clase social. Dichas enfermedades no son el resultado de alguna debilidad personal, de la falta de carácter o de la indisciplina. Las enfermedades mentales son tratables. Por esto, la mayoría de las personas que padecen una enfermedad mental seria pueden experimentar una gran mejoría si participan activamente en plan de tratamiento integral (biológico, psicológico y social) y evitar llegar a la discapacidad psicosocial. Junto al procedimiento médico, los tratamientos psicosociales, como la terapia cognitivo conductual, los grupos de apoyo, cursos psicoeducativos, así como los talleres de rehabilitación y de reinserción social pueden ser parte del tratamiento y facilitar la recuperación. Además, una dieta equilibrada, el ejercicio físico, el descanso adecuado, las relaciones interpersonales y las actividades remuneradas o voluntarias contribuyen a la salud y al bienestar total. Algunos datos importantes sobre las enfermedades mentales y su recuperación son los siguientes: son trastornos físicos que no dependen ni de la personalidad ni de la inteligencia del individuo, por eso requieren tratamiento profesional ya que no se pueden superar sólo con la "voluntad".
La Organización Mundial de la Salud reportó para el año 2020, la depresión será la causa principal en el mundo de incapacidad. Y en México, el 18.6% de la población vive con algún trastorno psiquiátrico. Las enfermedades mentales generalmente atacan a personas en el apogeo de sus vidas, a menudo durante la adolescencia o durante los primeros años de la adultez. Todas las edades son susceptibles, pero los jóvenes y los ancianos son especialmente vulnerables. Sin el tratamiento adecuado, las consecuencias de las enfermedades mentales para el individuo y para la sociedad pueden ser graves y pueden derivar en un discapacidad psicosocial. Entre éstas sobresalen: el desempleo, el abuso de sustancias, la falta de vivienda, encarcelamiento o el suicidio.
El costo económico, en los Estados Unidos, de las enfermedades metales no tratadas que han derivado en una discapacidad psicosocial es más de cien mil millones de dólares anuales. Hoy en día, los mejores tratamientos para las enfermedades mentales serias son altamente eficaces; entre el setenta y el noventa por ciento de los pacientes que reciben un tratamiento adecuado con medicamentos y ayuda psicosocial tienen una reducción significativa de los síntomas y, por consecuencia, una mejor calidad de vida. Con el tratamiento farmacológico y una amplia gama de servicios adaptados a sus necesidades, la mayor parte de la gente que vive con enfermedades mentales serias puede reducir grandemente el impacto de su enfermedad y no llegar a la discapacidad psicosocial temporal o permanente. Un concepto muy importante es adquirir maestría en el desarrollo de estrategias para manejar el proceso de la enfermedad. La identificación y el tratamiento oportuno son de vital importancia. Un diagnóstico y tratamiento temprano logrará que la recuperación sea más rápida y que los daños sean menores. El estigma que la sociedad tiene hacia las enfermedades mentales no permite creer que dichos trastornos son una condición real y tratable. El estigma obstaculiza el tratamiento y la recuperación. Es hora de romper estas barreras.
Información proporcionada por la Alianza Nacional Sobre Enfermedades Mentales o NAMI por sus siglas en inglés. www.nami.org y Voz Pro Salud Mental.
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