Quisiera relatar lo que he vivido como madre en lo últimos 10 años, todo comenzó en al año 1995, cuando mi esposo murió en un accidente, al poco tiempo mi hijo quien tenía 13 años, empezó a comportarse de manera muy extraña al grado de que lo expulsaron del colegio en el primer grado de secundaria, porque me dijeron que no ponía atención y que era agresivo con sus compañeros. Yo me sentía muy triste por la perdida de mi marido, al mes perdí mi trabajo y mis cuñados fueron a quitarnos todo lo que teníamos y además yo no podía comprender que le pasaba a mi hijo, a veces pensaba que era por todo lo que estábamos pasando. Entonces nos cambiamos a la casa de mi hermano y lo inscribí a una nueva secundaria, pero me llamaron para decirme lo mismo, con muchos reportes cada 8 días, del colegio me mandaron a “Salud Mental”, en donde vieron a mi hijo, nunca le hicieron ningún estudio, el Psiquiatra lo mando a la Psicóloga del plantel quien me dijo que yo era la culpable, de que mi hijo se comportará así y me envió a mi al Psiquiatra, quien me dijo que yo estaba bien y que lo debía de atender la Psicóloga otra vez, ella lo dio de alta a pesar de que ya estaba muy agresivo y me mandaron a casa llena de confusión y sin ninguna solución posible.
En la escuela, no me dejaron que lo inscribiera en el segundo año, me dijeron que ya no lo querían ni ver, el se quedó sin estudiar, sin trabajar y ya ni se quería bañar, solo se quedaba en el baño por horas y empezó a tapizar las ventanas del baño y de su cuarto con cobijas sin dejar que pasara ni un rayo de luz, porque decía que todos lo veían, yo me enojaba pensando que mi hijo no ponía de su parte y que todo lo hacía mas difícil.
Decidí llevarlo a diferentes doctores generales, solo me decían que el estaba bien y que solo eran sus nervios, que lo pusiera hacer algo porque no debía de seguir de flojo, ni un solo doctor me mando con algún Psiquiatra.
Hasta el año 1999 gracias a una amiga quien ya había vivido una enfermedad mental en su familia, me dijo que lo llevara al Instituto Nacional de Psiquiatría, donde gracias a Dios lo atendieron bien, le hicieron varios estudios y lo diagnosticaron con Trastorno Obsesivo Compulsivo y le mandaron medicamentos, desgraciadamente tampoco los doctores me explicaban bien que estaba pasando, que era “eso de obsesivo compulsivo”, al darme los estudios solo me indicaban: “¡mire como salio el electroencefalograma tan alterado, que barbaidad!” y me enseñaban los de personas normales, me hablaban y no me explicaban nada, yo me sentía muy triste y me sentía desesperada, al pedir mas información solo me decían que era un tratamiento largo y que solo lo llevara, que no había mas que hacer. Seguí mi lucha con mi hijo, el llego a una etapa en que ya no quería tomar ningún medicamento, yo estaba totalmente sola, mi familia tampoco me comprendía como es hasta ahora, dicen que lo tengo muy consentido, regresé al hospital a pedir ayuda, necesitaba algún lugar donde me pudieran ayudar, cuando estaba esperando la consulta, oí que algunas personas hablaban de algunas platicas, y así es como llegué a la trabajadora social quien me informó que iba a haber un curso en donde me informarían mas sobre esta enfermedad y es por esto que me empecé a enterar mas de la enfermedad y es donde me indican de una clínica Caracci en donde conocí al Doctor Nicolini, quien da una platica al mes para explicar la enfermedad, aunque desgraciadamente nunca he tenido los recursos para poder llevar a mi hijo a su consulta particular.
Pasan los años, seguía muy confundida, aunque siempre trate de ir a las platicas, seguí yendo a Psiquiatría, mi hijo desgraciadamente seguía mal, sin querer tomar el medicamento, llegó a estar tan agresivo que lo mandaron a internar al Fray Bernardino, para mi fue terrible desde llevarlo ya que fue en contra de su voluntad cuando llegamos no me querían atender y me dijeron que no había ni una cama, a pesar de la carta del Instituto, gracias a Dios salió una doctora quien fue muy amable y me preguntó que pasaba, así cuando estaba hablando con ella mi hijo se puso muy agresivo y me lo interno. Allí nos dieron siete pláticas, pero desde el principio la persona que hablaba nos dio a entender que era por nuestra culpa, por el entorno familiar, así que me quedé pensando que era mi culpa, que no le di el amor suficiente, que no pude evitar todos los problemas que tuvimos, que no fui lo suficientemente buena madre, muchas de las cosas que escuché me desalentaban mucho y por otro lado empecé a entender mas la enfermedad, pero en realidad no me ayudaban como madre, todas salíamos llorando sin ninguna esperanza. Desgraciadamente, cuando mi hijo salió del hospital, salió tranquilo pero nunca ha dejado de reprocharme de cómo es que lo metí a ese hospital, dice que le arruiné su vida y eso me hizo sentir aún más culpable.
Sin embargo, sigo en la lucha, cuando toma los medicamentos está mejor, pero cuando los deja vuelve a estar agresivo, hasta que un día yo ya no pude mas y deje de ir a todo, hasta que en Diciembre del 2004 desesperada hice mi último intento y regresé a una platica en Carracci, como ultima opción, para mi sorpresa el Doctor no iba hablar ese día, pero nos presentó con Carla Hammeken y Gabriela Cámara de Voz Pro Salud Mental, quienes venían a ofrecernos unos cursos gratuitos para los familiares y nos explicaron sobre ellos. Es la primera vez en tantos años que me sentí comprendida, ellas también tienen un familiar con discapacidad psicosocial, así que nos entienden, no nos juzgan, así que me inscribí al siguiente curso que se dio en la U. La Salle, el curso de Familia A Familia, de doce sesiones, en donde todos somos familiares, en donde comprendí no solo varias cosas sobre la naturaleza de la enfermedad de mi hijo, porqué se comportaba así, lo difícil que es para ellos su enfermedad y que hacer en momento de crisis, entender que me pasaba a mi como familiar, qué sienten los hermanos, los hijos, los esposos de las personas que viven con enfermedad mental, que somos muchos, que no estamos solos, cómo lograr mejorar la vida en casa, aprendí mucho, ahora entiendo mejor las cosas, estoy decidida a ayudar a personas como yo, quienes se sienten solas y perdidas y culpables, aquí entendí que no hay madres ni familias perfectas y que lo que le pasó a mi hijo es una cruel enfermedad, que no soy culpable.
Además, tenemos grupos de apoyo, en los que cada quince días nos vemos y platicamos de nuestros sentimientos, yo estoy trabajando dos días a la semana en las oficina, como voluntaria, dando información a las personas que llaman y que como yo estaba, están desesperadas, me siento muy contenta de ayudarlas, espero que en un futuro la sociedad nos entienda y a nuestros familiares, comprendan que están enfermos, que sí pueden tener ayuda, que el tratamiento funciona y les ayuda a tener una vida mejor, que nosotros la familia no somos monstruos que los enfermamos, sino que somos víctimas de una cruel enfermedad que nos quitó a nuestro familiar como era, que nos quitó el sueño de verlos felices, sanos y realizados en sus vidas, que necesitamos apoyo y comprensión, que los especialistas, no solo les den medicamentos a sus pacientes sino que también piensen en sus familias, en lo que sufrimos, en que los queremos ayudar para que puedan apoyar mejor a nuestros familiares, que somos los que nos hacemos cargo de la atención y la compra de los medicamentos tan caros y que no dejen a las familias solas y confundidas y eso nosotros vamos a luchar por que no suceda más.
Espero que mi historia sea de su interés, sabemos que hay muchas personas que viven con alguna discapacidad psicosocial en México, sabemos que los porcentajes son muy altos, alrededor del 14% de la población tiene alguna enfermedad psiquiatrica, pero como somos juzgados tan duramente, las familias lo esconden, no quieren que nadie se entere por vergüenza.
Atentamente,
Emma Carmona Rojas
Tel.: 56 56 82 95, me dejan recado, no es mi casa
Mi nombre es Emilia Leticia Castillo, soy madre de 2 jóvenes ahora de 20 y 22 años de edad, hoy, vengo a compartir con ustedes la experiencia de descubrir que uno de mis hijos padece trastorno bipolar
Cuando mi hijo mayor ingreso a la universidad en el 2005 comenzaron a notarse cambios tanto en su aspecto, como en su alimentación, en sus gustos por el deporte que toda su vida había practicado, así como su trato, el cual era un poco irritable, todo esto lo comentábamos mi marido y yo siempre concluyamos que estaba en busca de su identidad en la edad de establecer relaciones de noviazgo, lo cual aparentemente justificaba todo ya que había otros momentos “buenos”
El primer domingo de noviembre del 2006 por la tarde-noche a solo dos semanas de haber festejado sus 21 años de edad platicando los cuatro como en muchas otras ocasiones acostumbrábamos, hacer planes a futuro, de repente, sin mas, mi hijo se levanta y se refugia en la cocina, y lo escuchamos sollozar me levanto a verlo y estaba arrinconado en un pequeño espacio cerca del refrigerador, al tratar de hablarle y consolarlo, sobretodo de tocarlo me rechaza y su llanto se acentúa, se empieza a desesperar cuando mi esposo y mi otro hijo se acercan, mi hijo estaba totalmente inconsolable, pareciera que se defendía de algo que no entendíamos, tenia tanta fuerza que entre los tres no lo podíamos controlar, sin embargo, permitió que mi marido lo abrazara, aunque forcejeando hasta que se calmo, quedando en un estado de aletargamiento, la mirada perdida y aunque le hablábamos no respondía o cuando mucho un no o un si, hasta que de repente con una mirada fulminante con una voz de coraje voltea y me dice: ¿y tu que harías si te dicen que tienes esquizofrenia?
Nos quedamos aturdidos por un rato, sin saber que hacer de momento y con toda la calma que fuimos capaces de tener en ese momento, continuamos platicando con el, tratando de sacarle más información.
Resulta que una de sus amigas de la universidad, que estaba estudiando psicología, en alguna crisis que tuvo en la escuela, lo canalizo a la facultad de psicología, para que le hicieran algunas pruebas y lo pudieran diagnosticar, fue allí, donde le dijeron a el solo, que era esquizofrénico, por lo que concluimos que fue esa situación la que hizo una mayor crisis, ya que no sabia como decirnos y sobre todo si le íbamos a creer o no, allí decidimos con su aprobación, llevarlo al único lugar del que teníamos referencias, la clínica San Rafael.
El medico que lo atendió, me dijo que no era esquizofrenia lo que tenia al parecer era bipolaridad, pero debía hacerse pruebas por lo que recomendó internarlo ya que además presentaba un cuadro severo de psicosis, me recomendó pensarlo y decidir rápidamente, ya que no se sabia como iba a responder, lo medico y lo lleve a casa, obviamente yo estaba paralizada no sabia que pensar, ni que hacer, decidimos acudir a platicar con el medico al día siguiente quien nos explico más abierta y detenidamente a los dos, de lo que se trataba y el fue quien por las características que observo en mi hijo, que nos recomendó acudir al instituto nacional de psiquiatría, al cual lo llevamos al día siguiente, siendo diagnosticado ya con trastorno bipolar i y es atendido hasta la fecha.
Obviamente, las situaciones colaterales eran una encrucijada para nosotros, como el hecho de comentarlo o no, quien debía saber y quien no, que sentir y que no, sin embargo, ahora sabemos que las decisiones que tomamos en ese momento fueron las adecuadas, ya que hemos recibido las respuestas necesarias como:
El llevarlo al medico de manera inmediata contando además de la buena orientación del medico al referirnos al instituto. Ha permitido después de más de año y medio de tratamientos el inicio de su estabilidad.
El preveer que íbamos a recibir muchos consejos, sugerencias, pócimas mágicas, remedios caseros, buscar otras opiniones, todo de buena fe, acordamos que la decisión final iba a ser de nosotros, apoyados siempre en los médicos especialistas.
Decidimos contárselo a toda la familia, tanto de mi esposo como a la mía, de la misma forma, mi hijo decidió hablarlo con sus amigos, los cuales son varios.
El pasado enero-febrero de este año tuvo que ser internado, por presentar un cuadro severo de manía y tanto de la familia, como de sus amigos recibimos un apoyo incondicional, a tal grado que algunos aun viviendo fuera de la ciudad, vinieron para ser cuidadores durante la hospitalización de mi hijo.
Tomar el curso de psicoeducacion que imparte el instituto sobre bipolaridad, así como, el de hospitalización, representaron para mi mucho dolor, tristeza, sin embargo me ayudaron a ir entendiendo lo que pasaba.
Con relación al curso de familia a familia que imparte voz pro salud mental, y del cual me entere desde el principio que acudimos al instituto, sin embargo, Den ese momento nuestra prioridad era buscar la estabilidad de mi hijo, por lo que decidimos aplazarlo, cuando sale del internamiento, me entero del inicio de un nuevo curso de familia a familia, sin pensar me inscribo, ya que ver y sentir a mi hijo más estable, me permitió considerar que era el momento adecuado.
El curso me dio información tan valiosa, que nunca pensé que existiera algo axial, además, el intercambio de experiencias entre los participantes es la mayor riqueza del curso, ya que nos permite preveer situaciones que en algún momento nos pueden pasar, o bien, compartir por lo que hemos pasado. En mi caso también fortaleció de forma increíble la manera de ver la enfermedad, además de ordenar ideas y lograr una estabilidad emocional, con lo que adquirimos una seguridad para la toma de decisiones futuras y también disparó la inquietud de apoyar a otros, que si bien es cierto nosotros tomamos decisiones rápidas y adecuadas, otros no pueden lograr lo mismo por diversas razones.
Concluyendo, puedo decirles que el mayor logro que hemos alcanzado es entender un poco mas lo que en realidad le pasa a mi hijo por su cabeza, comprenderlo mas, ahora el sabe que cuenta con el apoyo incondicional de su familia y amigos, la fortaleza que representa el conocimiento de lo que nos pasa, el saber que no estas solo en esto te da el valor de no perder el paso de lo que haces y te permite compartir sin perder la búsqueda de la felicidad de tu familia a pesar de la enfermedad.
arriba »»»
Volver a Noticias »»» |