La Situación de
las Enfermedades Mentales en México. ¿Cómo viven las Personas con una
discapacidad psicosocial (enfermedad mental) su Padecimiento en México?
Dra. Graciela
Cámara
Directora VPSM de
Morelos (OSC)
Catedrático de la
Universidad La Salle Cuernavaca
Tengo el agrado de
dirigirme a ustedes en representación de
las personas con discapacidad psicosocial (enfermedad mental) y sus familias,
que han estado trabajando en nuestra asociación Voz Pro Salud Mental, para compartir con ustedes la experiencia con
respecto a su vivencia de cómo ha sido para ellos los servicios de salud
mental, y el trato con la sociedad.
En esta
conferencia nos toca hablarles de la parte humana de la discapacidad
psicosocial (enfermedad mental), lo que algunos pacientes en salud mental han
vivido en nuestro país desde que enfermaron, y su largo proceso a la
estabilización de sus síntomas, y la recuperación. También hablarles sobre el
proceso emocional y de búsqueda de soluciones de sus familiares.
La discapacidad psicosocial (enfermedad mental) es un trastorno
bioquímico del cerebro, que afecta la forma de pensar, sentir y actuar de las
personas. Se desconoce su origen. Y afecta a todos los niveles sociales, así
como puede darse en cualquier edad, aunque es mas frecuente que se presente
entre los 15 y 25 años (75% de lo casos).
Cuando una familia, una persona, es tocada por la discapacidad psicosocial
(enfermedad mental), es como entrar a un torbellino que nos deja impotentes,
enojados, incomprendidos, y rechazados por la sociedad. Buscamos respuestas y
no encontramos, hay muy poca información, el apoyo emocional a las familias y
al paciente es prácticamente nulo. Debido a esto buscamos información de que
era lo que le estaba pasando a nuestro ser querido, y de cómo ayudarlo a él y a
nosotros como familiares, encontramos un curso psicoeducativo que cambió
nuestra visión de lo que era la discapacidad psicosocial (enfermedad mental),
nos cambió la vida, nos dio esperanza, y nos dimos cuenta de que no estamos
solos, hay muchos como nosotros, como lo pudieron corroborar con la
presentación de la investigación anterior.
Así nació nuestra asociación;
desde el 2001 damos este curso psicoeducativo a las familias, tenemos grupos de
apoyo, y también talleres de comunicación y grupos de apoyo para los pacientes.
Nuestra asociación incluye a familiares, pacientes en salud mental,
profesionistas y amigos simpatizantes a nuestra causa para obtener un mejor
servicio en salud mental en particular pero implica un mejor servicio en salud
en general; que respete los derechos de las personas con discapacidad
psicosocial (enfermedad mental) y sus familias.
Lo que aquí les presentamos son sus testimonios de cómo ha sido para
ellos vivir con una discapacidad psicosocial (enfermedad mental) en México, que
hemos obtenido de estos cursos.
Una de las primeras cosas que hicimos es preguntarles a los
pacientes como les gustaría que nos refiriéramos a ellos, y la primera
respuesta es que ante nada son personas…….personas que tienen una discapacidad
psicosocial (enfermedad mental), por ello la insistencia de no excluirlos como
enfermedades.
Guadalupe: “Les escuché en la radio, cuando justo iba
yo pidiéndole a Dios que me ayudara, llevo con mi hijo dos años recorriendo
sicólogos, y todos me dicen que soy yo, mis nervios, que lo
consiento……realmente no sé que hacer”. Al preguntarle cual era el problema, el niño desde los 10 años
estaba presentando una conducta incontrolable, estaba muy irritable, no podía
con las tareas académicas, y tenía pensamientos raros, los cuales ameritaban
que fuera revisado por un paido siquiatra. Llevaba ya dos años buscando un
profesionista que los orientara a ambos, (padre y madre) y no le habían dado
respuesta. La referimos a la ciudad de México, al Instituto Juan Navarro, donde
dan atención en salud mental a niños, en donde reciben en urgencias pero a las
8 de la mañana, por lo cual tuvieron que salir de su casa a las 5 mañana, ya
que viven en una comunidad alejada del Distrito Federal.
Una vez que los recibieron la atención médica ha sido muy buena,
estos padres están muy agradecidos, pero igual que muchos tienen la dificultad
que las consultas solo las obtienen en el DF, no hay cerca de donde ellos
viven. Fueron recibidos porque el chico estaba ya en crisis, si no las citas pueden
darlas hasta dentro de 3 meses. Nosotros estamos apoyándolos en el tratamiento
sicológico y orientación escolar, ya que no pueden estar yendo hasta la ciudad
de México.
En este caso, como otros muchos, no solo es falta de conocimiento de
la familia a quien recurrir, sino que cuando van a un profesional este tampoco
sabe reconocer una discapacidad psicosocial (enfermedad mental) y no da la
orientación adecuada. Y como en cualquier enfermedad, dos años es mucho tiempo
para dejar pasar una enfermedad sin la atención adecuada.
Es importante la
actualización de los médicos y enfermeras de primer nivel para que sepan
reconocer una discapacidad psicosocial (enfermedad mental). Es urgente también
el control de las escuelas de psicología y psicoterapia que están preparando
personas sin el debido rigor académico que les permita reconocer que hay casos
que ameritan ser atendidos por profesionistas de salud mental. El
psico/pedagogo, que trabaja en las escuelas, con mayor razón debe tener un
conocimiento de cuando y a donde debe referir a los servicios especializados,
ya que la atención oportuna es el mejor método preventivo para que el niñ@/joven
sea atendido y así su recuperación y rehabilitación sea mas fácil.
El otro grave problema, es la accesibilidad a la atención, en muchas
comunidades no existe esta atención, por lo que urge implementar una atención
en salud comunitaria en todo el país. En
donde se podrían crear redes para que el médico general pueda pedir orientación
y supervisión por el médico siquiatra para poder atender a las personas que
solicitan este tipo de ayuda, cuando no existe en su comunidad este
profesionista.
Los profesionistas de salud mental pueden apoyar y ayudar a las
organizaciones civiles para dar la atención en educación, apoyo emocional,
talleres de rehabilitación y reinserción social que estas personas necesitan.
Los pacientes y las familias somos los más interesados en estos programas.
Carmen: “Mi hijo me habló por teléfono en pánico, estaba viendo al demonio,
llegue a su casa y pedí ayuda a la Cruz Roja, a Protección Civil, a varios
hospitales, y me contestaron que no tenían gente especializada para atender
urgencias siquiátricas”…….Una atención en salud mental comunitaria
implica el entrenamiento del personal de urgencias para atender urgencias
siquiátricas, y es una forma de prevenir
suicidios.
José: “Me han dado muy buena atención, pero en urgencias, ahora voy al doctor
particular, pero voy una vez al mes a la cita que me dan, para no perder mi lugar y seguir siendo
atendido en caso de una urgencia. Esto lo hago porque el doctor del Instituto
no tiene tiempo, me ve cuando mucho 5
minutos.”
En lo referente a la atención psiquiátrica por parte del médico
tratante de cada paciente, cada consulta debiera durar el tiempo necesario y
suficiente para que el paciente exponga sus síntomas, avances, retrocesos así
como sus dudas respecto de su estado y tratamiento; el médico debe explicar
claramente lo que el paciente necesite saber. Al entrenar a profesionales para trabajar
en el área de salud mental, es esencial que los alumnos aprendan sobre la gente
primero y después de las enfermedades. Que los profesionistas estén sensibles
de que están tratando con seres humanos, con sentimientos, y no con
enfermedades mentales, como si fueran cosas.
Los
alumnos que desean trabajar en salud mental pueden conocer el amor,
compasión, ansiedad y preocupación de los familiares, lo cual elimina otros
prejuicios que nuestra cultura tiene contra las familias, a través de
conocernos personalmente, a través de conferencias u otras actividades. También
falta una gran pieza en nuestro conocimiento de las familias: las familias que
los han abandonado, por cualquier razón. No sabemos quienes son estas personas,
cuantos son, ni porque ya no están en contacto con su familiar enfermo. Los
mentalmente enfermos y sus familias tienen mucho que ver en la educación de
nuestros estudiantes y no existe sustituto para este contacto
Juana: “Cuando murieron mis padres, yo me hice cargo de mi hermana que tiene
esquizofrenia, y a pesar de que yo soy derecho habiente del ISSTE, no pueden
darle los servicios, porque solo puedo registrar a mis padres, hijos y marido,
pero no a un hermano incapacitado. Ella estaba muy bien con Risperdal,
inclusive me ayudaba con el trabajo de la casa, pero no lo puedo pagar, por lo
que cambie a uno mas barato, y ahora la tengo que dejar encerrada en la casa
bajo llave, para yo poder ir a trabajar.”.
En cuanto a la obtención
de medicamentos por parte de los pacientes éstos deben ser otorgados incluyendo
también los de última generación, por muy alto que sea su costo. Es más
económico que crear asilos y además es un derecho recibir la mejor atención. Los
medicamentos son esenciales para los pacientes, ya que les permite tener una
mejor calidad de vida.
Francisco: “Cuando tuve mi primera crisis, yo estaba
trabajando, tenía un buen puesto, por mi conducta, fui despedido, con ello
perdí el derecho a ser atendido en el Seguro Social, cuando por fin fui
atendido, se controlaron mis síntomas ya no me aceptaron de regreso en mi
trabajo, y ahora estoy desempleado, totalmente dependiente de mis familiares”.
Esta es una historia muy frecuente, la falta de reconocimiento
oportuno de que se trata de una discapacidad psicosocial (enfermedad mental),
hace que pierdan sus derechos laborales. En cuestión de pensiones por causas psíquicas, aunque entre a trabajar
en una colocación laboral, sigue teniendo una gran propensión a experimentar
recaídas y, consecuentemente quedar cesante a causa de ellas y, después de
perder el trabajo. La recuperación toma mucho, por lo que su sueldo o cesantía
puede ser congelada, produciéndosele al afectado un grave problema económico
con los consecuentes sentimientos de frustración y fracaso que reanudan su
discapacidad pudiéndola inclusive hacer más profunda y permanente. Además, un
trabajador que ha sido discapacitado psíquico, para mantener su nuevo estado de
capacidad laboral, debe tomar, de por vida, medicamentos que de una u otra
forma le significan un desembolso económico oneroso y, por lo tanto, el sueldo
le rinde mucho menos que al trabajador que no necesita consumir normalmente
medicamentos tan caros.
Para impartir
rehabilitación psicosocial a todos los pacientes psiquiátricos que la necesitan
debiera aumentarse considerablemente el número de profesionales en terapia
ocupacional y grupal sin detrimento alguno de su buena calidad académica,
debiendo ocurrir lo mismo con el número de profesionales en asistencia social y
psicológica y de profesiones, artes, oficios, deportes y labores en general.
Generar empleos protegidos, debiera exigirse por ley a los empleadores que
incluyan en su planta un porcentaje de trabajadores que habiendo sido
discapacitados estén en condiciones de desempeñar un puesto laboral, ya que
muchos de ellos pueden trabajar, así como la creación de micro empresas
productivas. El trabajo y la posibilidad de hacerse cargo económicamente de su
tratamiento, dignifica al usuario.
Las organizaciones
civiles, de pacientes y familiares somos los más interesados en estos tipos de
programas, necesitamos el apoyo gubernamental para poder obtener e implementar
este tipo de programas. Los profesionistas en salud mental no son suficientes
para poder realizar este trabajo, pero si ven a los propios pacientes y a sus
familias como parte del propio tratamiento, como asociados en busca de lo mejor
que es para el propio paciente, es más
factible que esto se de en las propias comunidades.
Patty: “Cuando uno esta en manía, uno se porta muy mal, pero muy mal, el trato
que recibí por parte de autoridades, fue de maltrato, fueron violentos y
abusivos. Uno no se da cuenta de su estado, creemos que nosotros estamos bien y
los demás mal, solo que no nos entienden o que nos quieren controlar.”
Cuando hablamos de una atención digna a estas enfermedades es
necesario también que nuestras autoridades que se encargan de vigilar el orden
estén informadas de que son las enfermedades mentales, y que hacer en caso de
que una persona con discapacidad psicosocial (enfermedad mental) y su familia
necesiten de su ayuda, tanto para proteger al paciente como a los demás que les
rodean, pero sin agredir sus derechos.
Hay muchos otros aspectos que tratar, que son parte no solo de
derechos humanos, sino que son parte de la reintegración social, como es
derecho a la vivienda, derecho a la sexualidad, derecho a la información, y es
larga la lista y en todos tenemos testimonios de cómo esto ha sido de alguna
manera violado en las personas con discapacidad psicosocial (enfermedad mental).
Decir e intentar hacer todo lo anterior carece completamente de
sentido si no hay presupuesto suficiente para conseguir este objetivo.
Necesitamos un movimiento social que tenga como una de sus partes la acción de
exigir a los empresarios que empiecen a pagar todos los impuestos que siempre
debieron haber pagado, dejando de evitarlos y evadirlos y que empiecen,
también, a pagar los sueldos correctos que debieran pagarles a los
trabajadores. Pero también para que esto
sea factible necesitamos una Reforma Fiscal que también motive al ciudadano a
cumplir con sus obligaciones, y que contemple la posibilidad de donaciones a
organizaciones altruistas, que surgen ante la necesidad de la sociedad y que
nuestro gobierno, por la razón que sea, no ha podido darle una respuesta.
Es un hecho que la sociedad civil es más rápida y más eficiente en
organizarse que el gobierno, pero las organizaciones civiles necesitan del
apoyo gubernamental para poder seguir dando ese servicio que el Estado no ha
podido dar.
Esta es una invitación a reflexionar sobre la importancia de la
atención en salud, y en particular a la salud mental, ya que ninguno estamos
exentos de que esto nos ocurra, y además del costo social que produce, causa
sufrimiento y desesperación innecesaria. Nosotros que necesitamos de estos
servicios, ya no queremos promesas, queremos hechos. No queremos escuchar que
ya se existe en tal o cual programa, o que ya la ley lo contempla. Queremos que la atención en salud mental
sea un hecho en todas las comunidades mexicanas.
Esto es, por el momento, lo que podemos exponer en este Foro
Gracias por su atención.
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